Soy Ángel Arroyo, escultor, un artesano de la belleza y el espíritu. De mis manos nacen obras de imaginería religiosa tan delicadas como intensas. Cristos serenos de anatomía perfecta; Vírgenes de ternura infinita; figuras estáticas que son pura emoción contenida. En ellas plasma mi amor reverente por la tradición y mi personal manera de interpretar lo divino.